20.1.12

yo te digo que más vale que la vida debe ser otra cosa

Es tu malhumor a plena luz del día y mis molestas ganas de hablarte. 
Es un mate sereno, tu sorbo agridulce y mi acompañamiento de bajas calorías. 
Es tu salida a la calle, tus pies de acero y tu tránsito pesado. 
Es tu música y la mia sin compás alguno, sin ensamble coordinado. 
Son tus textos y carpetas por doquier, tus archivos y biromes, tus libros, tus notas, tus versos. 
Son tus ganas de arrancarme una sonrisa cuando menos quiero reir pero cuando más lo necesito. 
Quizá también sea el tácito acuerdo de querernos aún en esos momentos en los que no nos estamos soportando. 
Son las horas sin dormir, el sueño prestado, la almohada mojada. 
Los besos, los abrazos, los desgarros. 
Son tus miedos y los mios, inventando al unísono una canción de cuna que no cesa.
Las almas adheridas que jamás vamos a ver y las muertes nuestras que jamás van a pasar.
Son todas tus poesias, hombre gota, escritas a la lluvia, a los cielos, a los sueños
y todas mis prosas teñidas de vos.
Puede que sea las palabras que todavía no dijiste, los silencios que te debo y algún par de entredichos exiliados. 
La vida debe ser otra cosa mucho más entera, precisa, sencilla, más vulgar y sin mayúscula. 
Debe ser una especie de vos y yo, 
acá, ahora, 
sin tiempo, sin rostros, 
sin pasado, sin pretextos. 


Sin sentido, sintiéndonos.
La vida debe ser el mundo entero 
conspirando siempre, 
pero siempre pasando de largo.

1 comentario:

Ana Lucía dijo...

Se me inundaron los ojos.
Hermoso casi tanto como vos.
Gracias, si eso, por esta sorpresa en versos :)