este no es el cielo y yo no estoy dormida
Voy cruzando de vereda con un pie descalzo y el otro pie de maquina, gigantes arcoiris (en plural, cuál es) y luciérnagas y ninfas se anidan en mi cabeza-nido y de repente me convierto en una extraña araña con nada más que dos patas y dos ojos y un popurrí sobre el cabello bello.
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