23.2.06
Pulso en falso
Duermo con el recuerdo borroso de la última madrugada de lluvia que mató dos pájaros de un mismo tiro. Te empapó y me enterró. Madrugada (eso que nació unicolor y ahora envejece en sus matices) de perfumes de tu cuello en su mejor esplendor. Seré emperatriz para dominarte o, una vez más, por acostumbramiento, seré el todo incondicional que te sirve de aposento cuando ya no tengas a donde ir. Puedo ser ésta última porque quiero, puedo volver mis brazos de sábanas de seda púrpura y mi pecho le servirá de almohada (o sedante) a tu ideologia de perderte en los circulos de humo. Soy consciente de que ahora estoy ciega por eso te veo en todas partes. Entonces duermo y sueño. Entonces; precipitadamente, se abre la madrugada otra vez y vos estás allí parado. Majestuoso. Esbelto. Mojado. Imposible. Te dejo pasar porque de la ira a tus labios hay un solo paso. Un solo pasitito, transparente pero preciso, que cruzo con many-obras y me acomodo en tu pubis insólito.
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3 comentarios:
reciba mis saludos.
Hola!!!
cuanta fuerza e incertidumbre me dan tus palabras.
Saludos!!
ha de ser mutuo, entonces.
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