Alguien, de este lado, dice que el invierno sorprende entre líneas, que se presta subliminalmente a ser leído. Que lo asombroso del frío no es el compartir una taza de café, sino el misterioso intercambio de silencios que se da entre sorbo y sorbo. Que no nos estamos volviendo viejos por tener más frío, sino que nos gusta jugar a ser gira-soles amarillos que se guardan a las cinco y pico para tomar mate hasta quedar verdes. También dice que deberíamos bailar más rock ochentoso a cualquier hora de la madrugada, o mover los pies a un ritmo que no seguimos y que le entona himnos a una tal Mary orgullosa.
Julio por América del Sur se va con disimulo dejando palabras no escritas y tintes de susceptibilidad en exceso. Poesía barata y las mismas cosas, pero con sinónimos distintos. Pensamientos desgastados. Estufas halógenas.
No estando cerca, alguien suplica que aquel distante no se vaya. Y sin motivos ni justificaciones de por medio, prepara un itinerario de viajes a París en globo terráqueo para aterrizar en algún lugar propicio para hacer el amor.
21.7.10
19.7.10
un no-poema sobre una no-mujer
Llamémosle a la fémina en cuestión una no-mujer
que desconoce la apariencia
que no sabe si algún día alcanzará vuelo
por eso, llamémosle mientras
-en la pausa,
en el espacio que la contiene-
hasta que algún día
la fémina deje de ser no-mujer.
Entretanto,
entiéndase "niña".
Y por lo pronto,
¿Por qué no darle la razón?
que desconoce la apariencia
que no sabe si algún día alcanzará vuelo
por eso, llamémosle mientras
-en la pausa,
en el espacio que la contiene-
hasta que algún día
la fémina deje de ser no-mujer.
Entretanto,
entiéndase "niña".
Y por lo pronto,
¿Por qué no darle la razón?
22.6.10
veintinvierno
Por un lado, tengo la impresión de una prosa en tiempos alejados de los trópicos.
Por otro, un montón de buses y colectividades, la imagen del jardín repleto de flores que está ahí nomás, cruzando el boulevard, y que no es ni mío ni tuyo pero quien sabe.
Y de este costado, tengo al invierno con hambre de pre-textos y una inspiración arrinconada entre vos y yo*
*o entre vos y lo que decís que vas a hacer conmigo y lo que no.
Por otro, un montón de buses y colectividades, la imagen del jardín repleto de flores que está ahí nomás, cruzando el boulevard, y que no es ni mío ni tuyo pero quien sabe.
Y de este costado, tengo al invierno con hambre de pre-textos y una inspiración arrinconada entre vos y yo*
*o entre vos y lo que decís que vas a hacer conmigo y lo que no.
9.6.10
.
No hay nada más detrás de una mirada.
Ya el alma quedó ciega y, otra vez, no recuerda si su bastón estaba en el ropero o debajo de la cama.
Ya el alma quedó ciega y, otra vez, no recuerda si su bastón estaba en el ropero o debajo de la cama.
8.6.10
someday
¿Correrá sangre por la sien del verso cuando sus palabras se queden impávidas en el silencio?
Sus brazos estarán tendidos sobre el suelo como si no le pertenecieran. Esperará no tener -no los tendrá- ojos para ver diversificarse los últimos restos hasta quedar en posibles epígrafes de nota amarillista. No piensa, supone. Y tiene la idea de llegar a algún lado. Tarde, siempre tarde. Demorarse en salir, nada más que para verla llegar.
Ella no lo sabe. No piensa, supone.
Sus brazos estarán tendidos sobre el suelo como si no le pertenecieran. Esperará no tener -no los tendrá- ojos para ver diversificarse los últimos restos hasta quedar en posibles epígrafes de nota amarillista. No piensa, supone. Y tiene la idea de llegar a algún lado. Tarde, siempre tarde. Demorarse en salir, nada más que para verla llegar.
Ella no lo sabe. No piensa, supone.
31.5.10
History Channel o Los Canales Por Donde La Historia Es
No siempre pasa que la luna se nos viene encima cual meteorito que no logra desintegrarse entre las mantas de las capas de allá arriba donde está la atmósfera.
Pero cuando pasa, el momento estalla en cráteres y pisadas de hombres que alguna vez fueron astronautas y que soñaron –en una siesta- que tocaban con un dedo del pie la superficie de la luna para llegar a ser alguien importante en la historia del Universo.
Una se vuelve toda cuerpo celeste o chica lunar: o chica de cuerpo con punto marrón y sin ojos celestes. Y eso no interesa. Somos, entre tantos y tantos seres, únicos. Pero también somos una partícula en el medio del infinito que, cuando reposa, sueña en volcar grandes dosis de tinta sobre alguna superficie y versar sobre lo que somos y lo que no, y entonces llegar a ser alguien importante en la historia de la humanidad.
Pero cuando pasa, el momento estalla en cráteres y pisadas de hombres que alguna vez fueron astronautas y que soñaron –en una siesta- que tocaban con un dedo del pie la superficie de la luna para llegar a ser alguien importante en la historia del Universo.
Una se vuelve toda cuerpo celeste o chica lunar: o chica de cuerpo con punto marrón y sin ojos celestes. Y eso no interesa. Somos, entre tantos y tantos seres, únicos. Pero también somos una partícula en el medio del infinito que, cuando reposa, sueña en volcar grandes dosis de tinta sobre alguna superficie y versar sobre lo que somos y lo que no, y entonces llegar a ser alguien importante en la historia de la humanidad.
18.5.10
sonido de soneto
Nosotros nos partimos en dos y vemos el silencio cual melodía en partitura.
El rato nos chistará mientras tibiamente nos volvemos a sumar.
I
Hay momentos en que las hojas cantan o murmuran una canción desafinada: nuestros ojos son vestigios de miradas que alguna vez fueron -¿cómo olvidarlo?- un propósito que se agotaba en sí mismo mientras un hombre-gota escribía sobre un mar que no alcanzaba y una historia que no era.
II
A veces, más ahora que antes y mucho menos que mañana, somos una distancia que se va suprimiendo hasta desaparecer. Una distancia que no dista de una cercanía de vals o, por qué no, de tango. O somos algo así como un popurrí de versos de primera escala que -paleta en mano- empiezan torpemente a dibujar un soneto.
Ciertos poemas -más aún, sus últimos tres versos- nunca dejan de tener un aire a puntos suspensivos.
El rato nos chistará mientras tibiamente nos volvemos a sumar.
I
Hay momentos en que las hojas cantan o murmuran una canción desafinada: nuestros ojos son vestigios de miradas que alguna vez fueron -¿cómo olvidarlo?- un propósito que se agotaba en sí mismo mientras un hombre-gota escribía sobre un mar que no alcanzaba y una historia que no era.
II
A veces, más ahora que antes y mucho menos que mañana, somos una distancia que se va suprimiendo hasta desaparecer. Una distancia que no dista de una cercanía de vals o, por qué no, de tango. O somos algo así como un popurrí de versos de primera escala que -paleta en mano- empiezan torpemente a dibujar un soneto.
Ciertos poemas -más aún, sus últimos tres versos- nunca dejan de tener un aire a puntos suspensivos.
16.3.10
segunda v
Enmendar estrófas estropeadas
y escribir eternos estribillos
Encontrar el enigma
del
en-
amor-
a-
miento,
con escasos elementos:
estatuillas, esperanzas,
entonaciones,
entorpecidos ensueños.
Todo entero entenderlo.
No evadir ni escapar,
no esparcirse ni esfumarse.
Enfermar de esto.
Es entonces, (no) entiendo
la excusa exacta
el estado de lo empírico
lo ensordecedor del estallido
para que no haya "emperos".
Para enceguecer,
elocuentes y exquisitos
en extremados excesos.
y escribir eternos estribillos
Encontrar el enigma
del
en-
amor-
a-
miento,
con escasos elementos:
estatuillas, esperanzas,
entonaciones,
entorpecidos ensueños.
Todo entero entenderlo.
No evadir ni escapar,
no esparcirse ni esfumarse.
Enfermar de esto.
Es entonces, (no) entiendo
la excusa exacta
el estado de lo empírico
lo ensordecedor del estallido
para que no haya "emperos".
Para enceguecer,
elocuentes y exquisitos
en extremados excesos.
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