Y cuando tu ombligo aún sea el mío
y tu sexo apenas asome como nuez por la mitad, Almendra,
caminaré aguas adentro
-donde todo es posible e inmenso-
para que juntas arememos barquitos de papel
donde marchen
-destino incierto-
nuestros más remotos e imposibles sueños.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario