1.12.09

homework

La tarea que se me asignó era volver a ser yo. Era poner en letras lo que siente cuando se miran las nubes que pasan cada vez más cerca, que tienen tintes rojizos de posibles tormentas, y una se va con ellas cuando emprenden su marcha hacia el norte. O quizá era perpetuarme una noche cualquiera en alguna terraza o un techo de habitación, jugando a tener de cuna una piel tibia. Y no escaparme, no alejarme, no escribir sobre cosas como el índice de la bolsa de comercio o el aumento del monotributo, o sobre lo que dice Castells en los diarios de hoy o de mañana.
La tarea era escribir(me), despedazarme, promulgar el desorden que se esculpe cada minuto en mi cabeza o la sopa de letras que revuelve mi estómago y que escupe, supongo, en todo acto o manía, pero que huye al blanco de una página de Blogger encabezada por un "nueva entrada".

Difícil, pero no imposible, que apruebe la materia. Afuera el cielo está gris. Yo estoy como mirando el cielo, como pensando en algo nuevo para postear.

Pero en realidad, solo estoy esperando la lluvia.

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