Acá es donde las ausencias no duelen, sino que lastiman o desangran.
Acá a veces es la noche jodida del tipo tapado con diario que busca ir allá desde el banco de un hospital o desde una plaza cualquiera en la ciudad.
Acá, supongo, es esto que nos hace carnales. Es este no poder arrancarle de los bolsillos al futuro eso que se trae bien guardado para nosotros. Eso desconocido. Eso raro que rara vez encaja con lo que acá somos.
Acá se siente a más no poder porque no se puede sentir más que lo humano cuando siente.
Pero acá, acá se vive.
Humildemente.
Terriblemente.
Superlativamente.
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