18.12.09

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Acá es lejos. Acá es donde siempre perdiste el valor antes de llegar a tenerlo. Acá es lejos como el “dónde” para los ciegos o la muerte para el que nace. Acá es donde aquel color que supo vestir perdió su pigmentación.

Acá es donde las ausencias no duelen, sino que lastiman o desangran.


Acá a veces es la noche jodida del tipo tapado con diario que busca ir allá desde el banco de un hospital o desde una plaza cualquiera en la ciudad.


Acá, supongo, es esto que nos hace carnales. Es este no poder arrancarle de los bolsillos al futuro eso que se trae bien guardado para nosotros. Eso desconocido. Eso raro que rara vez encaja con lo que acá somos.


Acá se siente a más no poder porque no se puede sentir más que lo humano cuando siente.


Pero acá, acá se vive.

Humildemente.

Terriblemente.

Superlativamente.



Misteriosamente se vive.

1.12.09

homework

La tarea que se me asignó era volver a ser yo. Era poner en letras lo que siente cuando se miran las nubes que pasan cada vez más cerca, que tienen tintes rojizos de posibles tormentas, y una se va con ellas cuando emprenden su marcha hacia el norte. O quizá era perpetuarme una noche cualquiera en alguna terraza o un techo de habitación, jugando a tener de cuna una piel tibia. Y no escaparme, no alejarme, no escribir sobre cosas como el índice de la bolsa de comercio o el aumento del monotributo, o sobre lo que dice Castells en los diarios de hoy o de mañana.
La tarea era escribir(me), despedazarme, promulgar el desorden que se esculpe cada minuto en mi cabeza o la sopa de letras que revuelve mi estómago y que escupe, supongo, en todo acto o manía, pero que huye al blanco de una página de Blogger encabezada por un "nueva entrada".

Difícil, pero no imposible, que apruebe la materia. Afuera el cielo está gris. Yo estoy como mirando el cielo, como pensando en algo nuevo para postear.

Pero en realidad, solo estoy esperando la lluvia.