Cinco segundos con los ojos cerrados me bastan y me sobran para realizarlo, sentado sobre un hongo luminoso frente a mi, guardando su mirada en mis labios. Me terminé de dar cuenta de que la ilusion es un arma de doble filo que, a la larga, te termina aniquilando. Por eso surgen las muertes, las resurrecciones, los desvaríos, que ni siquiera yo termino de comprender porque no tengo ni la más puta idea por donde empezar.
Ahora él se convirtió en plástico y poco a poco su cuerpo etéreo incorpora materia. Me recuerda a a esas letras melódicas de Radiohead...
"He looks like the real thing,
He taste like the real thing,
My fake plastic love."
Y yo, con este nido en la cabeza, estoy dispuesta a transformar lo poco que queda del jardín en una industria de juguetes prefabricados.
2 comentarios:
mmm... no se si te sigo ahi... el plastico al sol se derrite... lo verdadero, a lo sumo, toma colorcito.
Besotes niña!
Es irremediablemente así.
Yo no lo quiero de plástico.
Pero lo voy a esperar,
hasta que se vuelva "de carne y hueso".
Gracias Ju!
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