16.3.10

Y cuando tu ombligo aún sea el mío
y tu sexo apenas asome como nuez por la mitad, Almendra,
caminaré aguas adentro
-donde todo es posible e inmenso-
para que juntas arememos barquitos de papel
donde marchen
-destino incierto-
nuestros más remotos e imposibles sueños.

segunda v

Enmendar estrófas estropeadas
y escribir eternos estribillos

Encontrar el enigma
del
en-
amor-
a-
miento,
con escasos elementos:
estatuillas, esperanzas,
entonaciones,
entorpecidos ensueños.

Todo entero entenderlo.

No evadir ni escapar,
no esparcirse ni esfumarse.

Enfermar de esto.

Es entonces, (no) entiendo
la excusa exacta
el estado de lo empírico
lo ensordecedor del estallido
para que no haya "emperos".

Para enceguecer,
elocuentes y exquisitos
en extremados excesos.