23.9.06

pr (o pequeña radiactiva)

Priscy tiene una melancolia absoluta atada a los nudillos de sus manos que la sacuden y la azotan contra el suelo. En ocasiones como éstas, la adrenalina de la caída la hace tomar noción de que, a unos pocos metros en descenso se acaba la atmósfera. Ella no sabe con certeza si tiene los ojos cerrados o los lentes empapados, entonces, quiero comprender, que es ese el maldito motivo por el cual sobrevive divagando entre lo finito y sus imprecisas paradojas inconclusas. Tiene conductas ezquisofrénicas y ni ella lo sabe. Es un panfleto de preguntas sin respuestas en la vidriera. Es lo que ella quiere ser y lo que ella quiere que veas, más que lo que és en sí misma. No reconoce, no recuerda, no relaciona. Pero sin embargo espera (nadie sabe qué) de los últimos informes, de los últimos estrenos, de su vida y el diario, de la musa que viaja sin rumbo para evitarla, de otra ciudad en la que jamás vivió. Una cabellera de diversos colores y de porciones irregulares para brindar a todo pie o mano dispuesto a enmarañarse, en silencio. Pr tiene palabras que van y vienen. Palabras ajenas y mayores. Palabras solteras. Sin embargo, calla. Se calla para el mundo y habla consigo misma de la puta calle y de la blasfemia insolente que concurre diariamente a sus oidos, indiferentes a la gente. Y su vida le és (a sí misma) exageradamente rebelde, su manto ya no és inherte, su sensibilidad ya no tiene límites, sus sueños ya no tienen sentido. Sólo conserva un vasto espacio de diversiformes verdes que adorna su habitación, plasmado en un cuadro, que alguna vez le regalaron para Navidad.

1 comentario:

GISELA LEITES dijo...

un estado que a veces visito...
un refugio que crei que nadie distinguia...
siempre hay alguien vigilando,
siempre alguien pendiente de mi...