Acabó con un último suspiro cerca de mi difusa oreja
y presionó fuerte mis manos diciendo:
- Vos te das cuenta, te das cuenta de que esto no tiene ni pies ni cabeza?
Estaba frente al itinerario de partes corporales que componen esta (im)posible relación.
Fué lo que me dije a mi mísma, al mismo tiempo en que pensaba millones de estrategias para no responder a su pregunta irónica, fuera de lugar, indiscreta, pero a su vez tan cierta, sincera, puesta, derecha o como se llame de alguna manera a eso que te dicen y te ponen una cinta adhesiva en la boca.
Bueno, en ese momento un sabor agridulce recorrió mi boca.
Era sangre de mis labios recién cocidos. Era el rojo de mi lengua recién curtida.
Con este último par empapado, no me quedó otra opción que mirarlo a los ojos y transmitir todo aquello que no podía explicar...
De la metamorfosis resultó un ser transparente que se habia ocultado en el corner sigiloso de mi nuca cubierta.
Y dije mucho más de lo que podía expresar,
fuí mas sincera a su mirada que a mi misma.
Y porque todo lo demás me resultó vacío, me caí de la vida.
Inevitablemente.
3 comentarios:
Los ojos son más poderosos que los labos y la boca, Pri, ya no quedan dudas de eso...
Es una pena que, además de poderosos, también muchas veces pequen de traicioneros.
Besos niña!
Hermoso.
Gracias por escribir lo que yo muchas veces no puedo.
Besos.
'fui mas sincera a su mirada que a mí misma'... linda imagen, linda línea...
dando vuelta, beso y abrazo...
p.
Publicar un comentario