Mi vida está girando en torno a este cuadro en el que me veo sentada sobre una especie de terraza que adopté, vigilando un cielo estrellado que transmite paz, reconfortando el alma con figuras y simbolos que solo la noche puede dibujar. En momentos así, pienso en cómo hacer para diferenciar mis ficciones de las realidades. Él sigue sentado a mi lado, como esperando una resolución terminante que lo mate o lo reviva. Ahora no sé si él es producto de mi mente o vaya a saber cómo apareció allí. Y lo miro y me dan ganas de que sólo exista, sólo eso. Quizá yo quisiera tener entre mis manos una despedida estrecha y absoluta a mi soledad pero dependo de sus pocas ganas de quedarse, aunque sea, sin siquiera rozarme. Sigo concentrada en el punto fijo que me demarca una estrella roja perdida en el medio de esa fuente inagotable de diminutos pero intensos brillos. Podría pensar también, sin vueltas, que son solo éstos momentos en que, por más que él signifique esa irrealidad que no quiero reconocer, siento la tranquilidad de que alguien me cuida y con eso me basta.
Supe, mientras él tomaba mi mano y caían mis párpados, que no quiero saber lo que es estar sola para cuando amanezca. Y nos quedamos allí. Y como tantos otros dias, aquel tampoco amaneció.
2 comentarios:
"Podría pensar también, sin vueltas, que son solo éstos momentos en que, por más que él signifique esa irrealidad que no quiero reconocer, siento la tranquilidad de que alguien me cuida y con eso me basta."
se me hace imposible seguir caminando como hasta ahora después de eso, Pri...
Que eso tan incierto, salga bien al final.
Besos niña.
ha de ser producto de su imaginación, ha de ser usted quien deba revivirlo...
ha de ser usted, en su ensoñación.
reciba mis saludos.
Publicar un comentario