2.11.05

Addiction

Por el simple hecho de jugar, me veo atrapada colgando del precipicio que esconde tu nuca protegida y en noches como ésta, me atrevería a cruzar esa delgada línea que separa tu cuello de mi juicio. Sin tu permiso, me tomé las pastillas del amor y embragiué mis venas de rojo pasión. Y creo volverme cada vez más adicta. Sumergida entre mariposas y arcoiris, confundo miradas frias con largas cartas de abrazos a mis pupilas infinitas. Sólo tengo ganas de emborracharme y que tus manos se mareen conmigo. Beberte como fuente unánime que recopila plenitud para saciar estas adicciones. Alcanzar de una buena vez por todas el peldaño en el que estás, sin que se me escape como arena entre los dedos. Independientemente de que, cerca de tu pecho, no guardes una mínima actitud de reciprocidad hacia esta loca de enfermedades crónicas, tomé como hábito tu cercanía (?) hacia mis cabellos lacios. Dejé en suspenso, esas pequeñas cosas que me reviven y espero volver a encontrarlas cuando regrese, como tantas veces lo he hecho. Música, aire libre, textos, flores reales. Lo sé, es raro encontrar adictas con restricciones, pero entre ese par de brazos ajenos, me olvido de que todavía, y espero no quivocarme, conservo mi alma.
Por eso, con la ceguedad que no me deja ver más allá de lo que quiero ver, te elevaré con esta ofrenda que guardo bajo la piel, como confundiendote con el objeto más sublime que haya existido jamás.

2 comentarios:

DudaDesnuda dijo...

De confusiones bien pudiera estar hecho el amor.

Besos confusos

Lala dijo...

Me gustó demasiado, me hizo volver algunas semanas atrás, ahí, donde ya no estoy pero sí, y sigue siendo bastante inexplicable, como toda adicción.

Besos Pri!