22.9.05

Conversation

Una tarde lluviosa, no recuerdo de que mes, en un bar desconocido, junto a Sharpe.
- Se preguntó Ud. alguna vez si todo esto, esta pluma, ese cigarro, incluso, ese lunar que aún conserva desde pequeña junto a sus labios, son reales?-me preguntó.
Creo haber respondido:
- Con la misma frecuencia con la que me pregunto cuanto durará la ilusión que me provocan.- y tomé otro sorbo de té.

3 comentarios:

Blue dijo...

Las tardes lluviosas son propensas a esa clase de confesiones...

Lala dijo...

lluvia+te (en lo posible de frutilla)+cielo gris+peace of mind= charlas definitorias de momentos inolvidables.

besotes Pri!

Carlos Negrón dijo...

Atardeceres infinitos, no hay duda...