Poco a poco va creciendo el invernadero que improvise en el rincón de la habitación. Refugio de las últimas amapolas casi muertas y las ninfas enfermas que rescaté. Allí reposa en una incubadora de vidrio el cariño pálido abandonado.
Dame el tiempo suficiente para que me recupere de estos malos tiempos que azotaron y prepare las primaveras más hermosas que nadie te pueda dar. Solo para los dos.
3 comentarios:
Poco a poco la luz que se filtra por mi ventana entreabierta, reaviva los colores de las amapolas y las ninfas se despiertan.
Mientras espero la primavera...
Primaveras venideras llenas de flor de aromas dulces, entrégate a ellas y encierrate en sus jardines con la más brillante de las estrellas mientras le pides el deseo que pronto se cumplirá. Me ha encantado el post que dejaste en mi web. Un beso.
me gustó mucho lo de las primaveras...
sabés, aquí las primaveras son eternas... sólo que en algún cajón de la salita de estar quedaron bien guardadas (bajo llave)... por eso, ahora me dedico a escribir multitudinarios árboles en verano... para que cuando llegue el invierno, con su tormenta de esperanzas... sea una majestuosa enredadera de verdes polaroids directas al alma (vaya palabra)...
besos para vos, a distancia...
sr br
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