Soy gris y vuelo como una paloma. Desde acá arriba, las arboledas parecen montoncitos apenas perceptibles de arbustos recién arrancados y la muchedumbre es más bien un fantasma; mi casa no existe y el tiempo no es. Tengo ganas de hacer un vuelo en picada y atravesar los rayos de sol y llevarme todos los colores para mi. Quiero que el viento me deslice entre sus manos y me mueva hacia cualquier lugar del mundo donde haya revoluciones de amor. Ya no quiero ser paloma y además ya no soy gris. Ahora tengo colores, creo.
Quiero caer, de sueño en sueño, como hoja seca, súbita y dolorosamente, y que alguien esté ahí cuando me pase. Y solo diga:
-¿Te duele?
Y yo: hasta el alma.
Y entonces escuche:
-Yo te voy a curar.