27.11.05
Secuencia
No quiero volver a verlo acomodándose sobre mis labios y degenerando al amor. Porque mi boca está hecha trizas de tanto gemir en vano. Pero lo veo. Se acerca detonando el piso. En el vaivén de su pelo absorbe mis pensamientos y los estruja entre sus manos. Las palpitaciones que irritan el pecho y las mariposas, las malditas mariposas que no quieren morir y resucitan. Me mira y, como siempre, me convierto en esclava imnotizada. Caigo, en una red de hilos de seda que siempre resulta frágil. Con unas cuantas frazadas que se desmigajan y hielan, algunas alas rotas, dos llantos frustrados y un par de bolsillos cargados de idiotez, me rompo en mil pedacitos de cristal. Pedacitos que están hartos de volver a conformarme. Una y otra vez.
16.11.05
Sutilezas de una Niña (que todavía cree en milagros)
No me presionen si voy, por momentos, a paso lento mirando el sol. Déjenme caminar descalza en mi prado predilecto. Denme el espacio suficiente para poder desplegar las alas. No me obliguen a darme cuenta de que existe una rutina en la cuál hay que caer por el simple hecho de ser humano. Porque todavía quiero conservar una vista panorámica del Universo desde la colina más cercana a las nubes, mantener los ojos viendo como el correr del tiempo acelera los ciclos de la vida. Dejar las profundidades y alzar la vista para apreciar mejor las cosas que hay a mi alrededor. Sólo seguir en el trayecto para no morir innecesariamente clavándome espinas en la planta del pie.
12.11.05
2.11.05
Addiction
Por el simple hecho de jugar, me veo atrapada colgando del precipicio que esconde tu nuca protegida y en noches como ésta, me atrevería a cruzar esa delgada línea que separa tu cuello de mi juicio. Sin tu permiso, me tomé las pastillas del amor y embragiué mis venas de rojo pasión. Y creo volverme cada vez más adicta. Sumergida entre mariposas y arcoiris, confundo miradas frias con largas cartas de abrazos a mis pupilas infinitas. Sólo tengo ganas de emborracharme y que tus manos se mareen conmigo. Beberte como fuente unánime que recopila plenitud para saciar estas adicciones. Alcanzar de una buena vez por todas el peldaño en el que estás, sin que se me escape como arena entre los dedos. Independientemente de que, cerca de tu pecho, no guardes una mínima actitud de reciprocidad hacia esta loca de enfermedades crónicas, tomé como hábito tu cercanía (?) hacia mis cabellos lacios. Dejé en suspenso, esas pequeñas cosas que me reviven y espero volver a encontrarlas cuando regrese, como tantas veces lo he hecho. Música, aire libre, textos, flores reales. Lo sé, es raro encontrar adictas con restricciones, pero entre ese par de brazos ajenos, me olvido de que todavía, y espero no quivocarme, conservo mi alma.
Por eso, con la ceguedad que no me deja ver más allá de lo que quiero ver, te elevaré con esta ofrenda que guardo bajo la piel, como confundiendote con el objeto más sublime que haya existido jamás.
Por eso, con la ceguedad que no me deja ver más allá de lo que quiero ver, te elevaré con esta ofrenda que guardo bajo la piel, como confundiendote con el objeto más sublime que haya existido jamás.
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